Banco Santander apuesta por la financiación alternativa para pymes

Santander Asset Management (SAM) sigue apostando a su reciente lanzamiento, Alternative Leasing, un nuevo fondo de inversión libre centrado en financiación a pymes.

≫ COMPRAR DÓLARES SIN LÍMINTES CON AIRTM

Ingresa en AirTM para convertir tus pesos a dólares automáticamente y recibir U$2 de regalo en el proceso! Sin restricciones

Ingresar a AirTM

Asume el compromiso de aportar hasta €300 millones de su propio balance 

Con el lanzamiento de este nuevo fondo de inversión, SAM acelera su plan de transformación reforzando su gama de productos para los inversores más sofisticados. Este producto tendrá un mínimo del 80% de exposición en financiación a través de contratos de arrendamiento financiero en forma de compra y posterior arrendamiento de maquinaria y equipamiento industrial nuevo o existente en el balance de las empresas y hasta un 20% en bonos no cotizados y/o en préstamos. El fondo contará con alrededor de 50 inversiones, con un vencimiento máximo de ocho años y un tamaño medio de cada una de ellas de entre 10 y 15 millones. La meta es alcanzar una rentabilidad neta, no garantizada, superior al 5% y podrá invertir en cualquier sector, salvo los restringidos (compañías que operen en ámbitos con riesgo reputacional, medioambiental, con tecnologías no contrastadas, entre otras.). Banco Santander ha reforzado su apuesta por las pymes como soporte del tejido económico. De hecho, desde el inicio de la pandemia del coronavirus ha destinado más de 50.000 millones de euros a pymes, empresas y autónomos. Un apoyo que le ha valido el reconocimiento como mejor banco del mundo para pymes 2020 de la prestigiosa revista Euromoney. 

 

El nuevo fondo estará gestionado por el equipo de Alternativos Ilíquidos, división creada a finales del pasado ejercicio. Su objetivo es ofrecer a los inversores activos alternativos que complementen a los tradicionales, en un entorno en el que los tipos de interés en mínimos históricos obligan a buscar otras opciones de inversión. Gran parte de estas soluciones de inversión, principalmente enfocadas en activos de crédito, se diseñan en estrecha colaboración con Santander Corporate & Investment Banking, donde la entidad es líder en originación de deuda de infraestructura, trade finance y financiación a pymes, entre otros, y están orientadas a inversores institucionales como fondos de pensiones, aseguradoras, fondos soberanos, corporaciones y family offices.

 

La gestora incorporará nuevos fondos de este tipo, que invierten en activos como deuda privada, inmobiliario, infraestructuras o capital riesgo (private equity). En el último informe de Perspectivas de la unidad de Wealth del grupo, Víctor Matarranz señalaba que este tipo de activos “pueden ser un complemento óptimo a la inversión tradicional para clientes expertos”. “Renunciar a la liquidez temporalmente e invertir en private equity ha permitido acceder a oportunidades de inversión muy interesantes y generar rentabilidad”, añadía.

 

 

El equipo de Alternativos Ilíquidos de SAM está liderado por Borja Díaz-Llanos. Junto a él, pilotarán el fondo de inversión Alternative Leasing Gonzalo Colino (portfolio manager), Pedro Martín (senior analyst) y Jesús Portomarín (riesgos). El lanzamiento de esta área, que cuenta ya con un equipo de cerca de 20 profesionales repartido en España, Reino Unido y Latinoamérica, forma parte del profundo proceso de transformación que está acometiendo la gestora desde la llegada de Mariano Belinky, consejero delegado global de SAM, y Víctor Matarranz, responsable de Wealth Management & Insurance, unidad en la que está integrado el negocio de gestión de activos, banca privada y seguros de Grupo Santander.

 

El pasado mes de marzo, Santander Asset Management lanzó su primer fondo de inversión libre desde 2008: el Santander Patrimonio Diversificado FIL. Este producto, gestionado por Javier Mazarredo, tiene como objetivo diversificar en activos y geografías para mejorar la combinación riesgo/beneficio de la cartera. Invierte en renta fija, renta variable y fondos de retorno absoluto y en vehículos del mercado inmobiliario y otros activos alternativos como fondos de capital riesgo, fondos de deuda privada, fondos de préstamos, fondos de infraestructuras, entre otros. Se limita a un máximo del 5% el peso de cada una de las inversiones con la intención de asegurar la diversificación de la cartera. Con ello, se pretende aumentar la probabilidad de obtener una mejor conjunción entre rentabilidad y riesgo gracias a la distinta naturaleza de las inversiones. La mezcla de activos tradicionales con inversiones alternativas, en activos reales o menos líquidos, supone una oferta muy diferencial respecto al resto de los fondos de inversión que existen en la industria. Por áreas geográficas, la cartera estará repartida entre Europa, EEUU, Japón y países emergentes. 

 

 

El nuevo fondo, además, tiene un sesgo sostenible, por lo que tratará de buscar inversiones que cumplan con los criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Buen Gobierno) definidos por la metodología interna de Santander AM. Cuenta con distintas clases, incluida una de reparto, en función del importe y la tipología de cada inversor con unas comisiones muy competitivas, que se mueven en una horquilla entre el 0,4% y el 0,9% de comisión de gestión fija más una comisión variable.

 

Además del equipo de Alternativos Ilíquidos, la gestora de Banco Santander ha constituido GMAS (Global Multi Asset Solutions), un área dentro del equipo de inversiones enfocada al diseño de soluciones de inversión para fondos perfilados. GMAS está liderada por Kent Peterson a nivel global, mientras que en España la responsable es Cristina Rodríguez Iza y, en Reino Unido, Stefano Amato. Cuenta con 43 profesionales, de los que 28 están en Europa. En España, estas estrategias suponen casi el 50% del total de activos administrados, mientras que, en Latinoamérica, donde está iniciándose esta apuesta, representa en torno al 10%.

 

Otra de las iniciativas ha sido el lanzamiento de la gama Mi Cartera Santander, un nuevo servicio de gestión discrecional de carteras que permite acceder a una gestión activa y a una gran diversidad de activos financieros. Está formada por cinco perfiles que invierten en los fondos de la entidad, con diferentes pesos y niveles de riesgo que determinan el nivel de exposición máxima a renta variable, high yield y divisa. Mi Cartera Santander Conservadora ofrece una cartera defensiva, con un tope del 20% en renta variable; Mi Cartera Santander Moderada se mueve en una horquilla de entre el 10% y el 40% en renta variable y el resto en renta fija; Mi Cartera Santander Equilibrada incluye entre un 20% y un 60% de renta variable el resto en deuda; Mi Cartera Santander Dinámica (del 30% al 80% en renta variable) y Mi Cartera Santander Agresiva (del 40% al 100% en renta variable).